Tu marca es lo que dicen de ti cuando tú no estás delante

Desde el inicio de los tiempos la identidad corporativa es un amigo al que solemos dejar de lado fácilmente: porque siempre lo hacemos igual (desde hace 15 años), porque nuestros clientes ya nos conocen, porque tenemos mucho trabajo y esto no es prioritario… Las excusas son infinitas.

Pero os contaremos algo en este artículo: porqué tiene importancia la imagen corporativa (o como los mejores hipster lo llaman, el branding).

Para ir al grano, y empezar a que tu plan de Marketing sea la que chasque los dedos en el mercado al ritmo del mejor rock and roll, aquí te lanzamos 7 trucos para que tu identidad corporativa sea la envida del barrio ¡Úsalos con moderación!

El branding es la personalidad de la empresa

La identidad corporativa de la empresa, o del proyecto que tienes entre manos, tiene que reflejar lo que le hace diferente del resto de competidores, qué le puedes ofrecer al cliente que otros no puedan.

Las únicas dos salidas que nos quedan es distinguirnos o extinguirnos.

Define la imagen (logotipo, colores, tipografías) y cómo la quieres comunicar (tono serio, internacional, cercano, …) Reconocemos que con un poco de arte se pueden crear fantásticas maravillas que hacen que la imagen corporativa jamás pase desapercibida. Ten en cuenta estos dos pilares para desarrollar la identidad corporativa de la empresa o el proyecto.

Establece objetivos

Para que la identidad corporativa sea digna de admirar, tienes que sentarte, y empezar a preguntarte qué es lo que quiere transmitir ¿Para qué tipo de cliente será la identidad corporativa de la empresa o del proyecto? ¿A qué idea o mensaje quieres que te asocien?

No te vamos a dar las claves de cómo definir y planificar una estrategia concreta porque sólo tú sabes cuál es el ritmo que puedes invertir. Lo importante es que pongas el foco a la importancia de esas preguntas y así esclarecerás que estilo es el mejor para el branding.

Conviértete en tus clientes

Mimetízate y sé como ellos. Sus objetivos son los tuyos, hazle con el branding la vida fácil. Y sobre todo siéntete orgulloso de tu marca, eso se palpa en el ambiente, y demostrarás que eres una fiable y buena compañía para los negocios.

Puedes sacar mucho rendimiento de acercar la identidad corporativa a los clientes, puedes hacer networking, crear colaboraciones, dar charlas y que el branding de tu proyecto lo sientan familiar.

Originalidad. Que no te confundan. No te confundas

El branding tiene que tener una imagen distintiva. Da igual que la empresa sea nueva o lleve 20 años en el mercado, una buena imagen reconocible es imprescindible.

Ahora que ya das foco a la importancia del branding, te has hecho las preguntas adecuadas y has mirado la identidad corporativa con los ojos de nuestros clientes, es hora de tener una forma única y reconocible .

Conociendo  el entorno competitivo de tu proyecto o de la empresa de la que eres el director de marketing, sabes de qué pie cojean visualmente como marca cada uno. Sólo te queda darles duro con la tuya, con todo lo que sabes ¡es el momento de ser único!

Claridad. Lo sencillo brilla

No olvides que menos, es más, esto en cualquier ámbito de la vida, y seguro que la estrategia de marketing con la que trabajas el proyecto ya lo refleja y en la identidad corporativa no debe ser menos.

En los tiempos de saturación visual que corren, donde la inmediatez es el pan nuestro de cada día, si quieres deleitar con el branding no caigas en la tentación de querer expresar todo el potencial que tiene la empresa con la identidad corporativa, sé visualmente claro y conciso, no saturemos más los ojos de los clientes.

Esto se trata de ser una bonita foto Polaroid que se quede grabada en la memoria visual de los clientes y no una estampa con Horror vacui donde quieres decirlo todo a la vez.

Homogéneo. Todas a una

En psicología la repetición crea atracción por aquello que es repetido constantemente, así que mantener constante la esencia de la identidad corporativa es siempre una buena idea. La identidad corporativa tiene que rebosar en cada acción y en cada servicio, en todo lo que se genere, desde presupuestos hasta detalles navideños para los clientes.

Vamos a poner un caso práctico para concretar: no es cuestión de estar en todos los sitios, pero si el branding tiene colores rojos, usa elementos de esos tonos ,toques sutiles, en documentos administrativos. Hasta podrías regalar manzanas de esas rojas brillantes para aquellos clientes que vengan a visitaros a la oficina ¡un tentempié también puede ser branding!

Dile a todo el mundo que cambias de look. Grítalo a los 4 vientos.

Cuando sientas que la nueva identidad corporativa está a punto, aprovecha el momento de cambios y cariño que le has dado al branding para compartir la marca de nuevo.

Dale visibilidad con tu plan de marketing: blog y redes sociales con generación de contenido interesante para el público con el que te has mimetizado, eventos para difundir mensajes con los que quieres que asocien la marca, merchandising original y único…

 

¿Y ahora qué identidad corporativa va a ser la envidia de la competencia?

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